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Entrevista de EL TELÉGRAFO, con motivo de las lecturas en Quito

 
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Foto: Columna Villarroyo
 
 
 

Aterrizó en Ecuador en estos primeros días del año porque para él, viajero incurable, esta tierra era una de las deudas pendientes que tenía con su ansia de movimiento perpetuo.
Theodoro Elssaca (Santiago, 1958), artista chileno —poeta narrador, ensayista, fotógrafo antropologista—, conversó con cartóNPiedra para dar a conocer sus propuestas estéticas, su forma de concebir el mundo y tratar de representarlo, durante su paso por nuestro país.

Theodoro, he visto que se mueve por diversas técnicas de expresión, como fotografía, poesía..., ¿con cuál se encuentra más cómodo?
Con la literatura, sin duda. Con la poesía, sobre todo, aunque yo me inicié en pintura, tempranamente. En mi casa siempre hubo mucho ambiente, mi madre era concertista de piano, y a mí me atraía mucho el arte, así que empecé con la pintura.
Luego me encontré con la poesía y ese fue un momento importante en mi vida. Y por último llegué a la fotografía, que es una fotografía antropológica. Es decir, a través de la fotografía trato de buscar esos rasgos humanos que nos remiten al origen del hombre, aquello que representa al ser.

Entre esos trabajos fotográficos es posible ver cuerpos pintados y desnudos.
Sí, yo hice la propuesta completa. O sea, no hice yo las pinturas, pero sí contacté a los artistas, a las modelos, y propuse una escenografía para las fotos.

¿Tiene que ver su poesía con esta veta antropológica?
Alguna sí y otra no. Por supuesto, no todo el lenguaje que utilizo en mi poesía es ‘antropológico’. Sería imposible eso. Pero sí trabajo mucho con el ritmo, con los sonidos, que trato que se transmitan en el lenguaje poético.
En mi otra poesía, la que no es antropológica, utilizo referencias mitológicas, de los griegos, y también me siento muy cercano a los contenidos simbolistas.
Sin embargo, nada de esto escapa al lenguaje espontáneo.

¿Cómo definiría, entonces, su poesía?
Humana, con onda. Rítmica, basada en los sonidos propios de cada contenido, como el galope de los caballos...

¿Todo este trabajo poético está plasmado en la antología publicada por Vitrubio en 2013, Travesía del relámpago?
Esta solo es una muestra de 30 años de trabajo, aquí solo está una parte.
Como viví muchos años en Europa, unos amigos me pusieron en contacto con la editorial y ellos me ofrecieron esta publicación. La antología la presenté el año pasado en Casa de América, en mi amado Madrid.

¿Ha tenido contacto con la literatura ecuatoriana?
Bueno, he leído a Jorge Carrera Andrade, pero más que él quien siempre me llamó la atención fue Alfredo Gangotena, porque escribía en francés, siendo ecuatoriano. Era un hombre que viajaba mucho y eso se notaba en su poesía._También me interesa la poesía de César Dávila Andrade y por supuesto la obra de Jorge Enrique Adoum.

¿Cómo es su relación con la poesía en Chile?
De mi obra han escrito poetas como Gonzalo Rojas y Rafael Alberti. Bueno, la literatura es un camino difícil, pero sí he obtenido reconocimiento de mis pares, aunque siempre hay rencillas internas, rivalidades, el tipo de cosas que supongo que pasa en otras partes.

¿Cómo ve usted el panorama cultural, artístico de Latinoamérica en este momento?
Por un lado, veo que el pensamiento en América es pujante y está latente. En todas las ciudades se organizan festivales, encuentros de artistas que permiten que todos nos conozcamos. Pero por otro lado, lamentablemente, noto que hay un poco de falta de rigurosidad en los criterios sobre qué es arte o no. Hoy en día, con ‘contemporáneo’, hay gente que justifica cualquier muestra que puede estar tres o cuatro meses en un museo en exhibición.

¿Y a qué cree usted que se debe esa falta de rigurosidad? ¿Quiénes son los responsables, el público, los artistas o los medios?
Perdóname que te lo diga, porque tú eres de los medios (risas), pero creo que los primeros responsables son precisamente los medios de comunicación. Hemos entrado en una etapa en la que todo es amarillo o rosa, los medios reproducen cualquier cosa que se hace pasar por noticia cultural y le dan importancia a cosas que son superficiales.

Entonces, la fundación que usted preside, la Iberoamericana, busca reunir a los artistas o creadores, para quizá llenar vacíos culturales.
Sí, la Fundacion Iberoamericana, no soy yo solamente, está encaminada a juntar a los artistas, a que publiquemos juntos, hagamos cosas juntos. Por eso, tratamos de difundir toda manifestación que nos llega y tratamos de que nuestros ensayos o artículos lleguen a la mayor cantidad de personas.

Theodoro Elssaca acaba de recibir el premio Mihai Eminescu, en Rumania, por su obra narrativa, aunque sigue fuertemente ligado a su poesía, que es lo que hace sentirse pleno. Al final de este diálogo, antes de subir al escenario a recitar, dijo, de forma perentoria y como una despedida momentánea: “Es importante lo que uno entrega en el poema”. Se refiere, seguramente, a la sensación detrás de versos como los siguientes, colofón de este perfil:

"Desde hace un tiempo,
observo mi reloj en sigilo,
con estupor descubrí que los años
ruedan cada vez más veloces,
y que yo, en cambio, voy más despacio,
últimamente, me vino la cojera."

 
De ‘Fulgor de relojes’.
 
 
Publicación Domingo 12 de enero 2015
SECCIÓN: Personaje (pag. 15)
CRÉDITO: Sandra Araya, Editora de cartóNPiedra
TÍTULO: Theodoro Elssaca: “Es importante lo que uno entrega en el poema”